jueves, 18 de marzo de 2010

Sociedad, familias y medios de comunicación de masas: Jalones para su revisión.


El número de aparatos receptores por hogar ha ido aumentando últimamente, y las familias han dejado que lo hagan sin poner ningún tipo de problema. Los niños, que son los más vulnerables, quedan fascinados delante de las pantallas y la familia no lo ve mal, porque así están entretenidos. Sin ningún tipo de vigilancia ni ningún tipo de preparación acerca de cómo consumir televisión, los niños se encuentran abandonados ante todos estos estímulos visuales que acaban por modificar su forma de ver la vida y de relacionarse con las demás personas.
Por otra parte la televisión también es responsable de potenciar la imagen social de una comunidad, de considerar que todas las personas de un lugar somos iguales. La culpa es de los que emiten esos mensajes, pero nuestro deber como espectadores es la de cuestionar lo que nos quieren transmitir.
Por ellos, el deber de las familias es, en conjunto con la escuela, la de educar a los niños para que sean capaz de descodificar todo lo que reciben y sean críticos, que sean capaces de cuestionar eso que la televisión expone como verdadero.

Como opinión personal, pienso que es una pena que la telvisión sea algo tan indispensable para nosotros. Nos sentimos incómodos cuando estamos delante de ella y no está encendida, no podemos evitar cambiar de canal constatemente "a ver que hay", y necesitamos tenerla encendida incluso cuando no estamos en la habitación (por el mero hecho de escuchar algo, de sentirnos acompañados). Es realmente triste.

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